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Martin
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Messkirch, 22 de octubre de 1927 Querido y paternal amigo: Le agradezco cordialmente así como a su señora esposa por los días pasados en Friburgo. Tuve verdaderamente el sentimiento de ser recibido como un hijo. Solamente en el trabajo efectivo se revelan los problemas. Debido a eso, nada surge de simples comentarios de vacaciones, cualquiera sea su motivación. Pero, esta vez, todo estaba situado bajo el imperio de una tarea urgente e importante. Y fue solamente en los últimos días cuando comencé a darme cuenta de hasta qué punto la importancia que usted le otorga a la psicología pura ofrece una base sólida para aclarar la cuestión de la subjetividad trascendental y de su relación con lo psíquico puro (seelisches), y en todo caso para desarrollarla en toda su determinación. Sin duda es una lástima que yo no conozca las investigaciones concretas que ha realizado estos últimos años. Por esto mis objeciones podrán fácilmente pasar por algo formal. En las páginas adjuntas, intento una vez más delimitar los puntos esenciales. Lo cual me brinda también la ocasión de caracterizar la tendencia fundamental de Sein und Zeit en el interior del problema transcendental. Las páginas 21-28[i] están redactadas de manera más concisa que en el primer proyecto. El plan es totalmente claro. Las simplificaciones y los arreglos estilísticos sólo fueron realizados después de haber sido controlados muchas veces en el texto. Las anotaciones en rojo en el margen se refieren a cuestiones de fondo que reuní brevemente en el anexo I de esta carta. El anexo II concierne a cuestiones relativas a la distribución de las páginas indicadas. Para el artículo, el punto verdaderamente importante es que la problemática de la fenomenología sea expresada bajo la forma de una exposición concisa y totalmente impersonal. Así como la aclaración completa de las cosas en cuestión permanece como la presuposición fundamental de la claridad de la exposición, del mismo modo, tratándose del artículo, su objetivo debe limitarse a una presentación clara de lo esencial. El desarrollo de nuestras conversaciones ha mostrado que, en efecto, ya no debe usted diferir las publicaciones más importantes. Usted mismo lo hizo notar en varias ocasiones durante esos últimos días: propiamente hablando, no hay todavía una psicología pura. Por el momento, en efecto, los elementos esenciales se encuentran en las tres secciones del manuscrito dactilografiado por Langrebe. Esas investigaciones deben aparecer en primer lugar, y esto por dos razones: l. Con la finalidad de tener ante los ojos las investigaciones concretas para no indagar en vano acerca de lo que fue programáticamente anunciado. 2. Para que usted mismo pueda retomar aliento en vistas a una exposición fundamental de la problemática transcendental. Le ruego que retenga como hilo conductor el segundo proyecto destinado a los Studien. Acabo de releerlo enteramente otra vez y mantengo la opinión de mi carta precedente. Ayer recibí de mi mujer la carta de Richter (copia en Anexo III). Le escribí a Mahnke. Aquí, evidentemente, no retomé el trabajo. Será un gran ajetreo, con el curso, los dos trabajos prácticos, las conferencias en Colonia y en Bonn, y con esto Kuki. Pero la excitación indispensable para los problemas está despierta y el resto tendrá que ser obtenido a sacudidas. Dentro de una semana parto para ver a Jaspers, a quien le pediré todavía algunos consejos tácticos. Le deseo una feliz terminación de este artículo que, a título de impulso para ulteriores publicaciones, mantendrá despiertos en usted numerosos problemas. Agradeciéndole nuevamente, así como a su señora esposa por esos buenos días, le envío un saludo amistoso y respetuoso. su Martin Heidegger.
ANEXO
1
Estarnos de acuerdo en el punto siguiente de que el ente, en el sentido de lo que usted llama. “mundo”, no podría ser aclarado en su constitución trascendental mediante el retorno a un ente del mismo modo de ser. Pero esto no significa que lo que constituye el lugar de lo trascendental no sea ente absolutamente en nada; al contrario, el problema que se plantea inmediatamente consiste en saber cuál es el modo de ser del ente en el cual el “mundo” se constituye. Ese es el problema central de Sein und Zeit, a saber una ontología fundamental del Dasein. Se trata de mostrar que el modo de ser del Dasein humano es totalmente diferente al de todos los otros entes, y que es precisamente en razón de este modo de ser determinado que es el suyo que guarda en sí la posibilidad de la constitución trascendental. La constitución trascendental es una posibilidad central de la existencia del Sí mismo fáctico. Este -el hombre concreto- no es como tal, en tanto que ente, nunca un “hecho real mundano”, porque el hombre nunca es solamente presente-subsistente, sino que existe. Y la “maravilla” aquí hace a que la constitución existencial del Dasein vuelve posible la constitución trascendental de todo lo que es positivo. Las consideraciones “unilaterales” de la somatología y de la psicología pura solamente son posibles sobre la base de la enteridad concreta del hombre que, como tal, determina primariamente su modo de ser. Lo “psíquico puro” (das “rein Seelische”) justamente no proviene de la mirada aplicada sobre la ontología del hombre entero, dicho de otro modo, de un punto de vista psicológico, sino que resulta a priori desde Descartes, de reflexiones teórico-gnoseológicas. El elemento constituyente no es [una] nada, es por lo tanto algo (aliquid) y algo que es ente, aun cuando no sea en un sentido positivo. La cuestión del modo de ser del constituyente mismo es inevitable, insoslayable, ineludible. Es por esto que el problema del ser se refiere universalmente a lo constituyente y a lo constituido.
ANEXO
II
En la exposición del problema trascendental, el punto primordial concierne a la explicación de la significación de la “incomprensibilidad” (Unverständlickeit) del ente. ¿En qué perspectiva es incomprensible el ente? Dicho de otro modo, ¿resulta posible, necesario el reivindicar a mejor título la comprensibilidad? ¿Según qué iniciativa regresiva, en qué dirección esta comprensión es conquistada? ¿Qué es el “ego absoluto” cuando se diferencia de lo psíquico puro? ¿Cuál es el modo de ser de este ego absoluto? ¿En qué sentido es idéntico al Yo siempre fáctico? ¿En qué sentido es diferente? ¿Cuál es el carácter de la posición (Setzung) en virtud de la cual el ego absoluto es un [algo] admitido (Gegesetzes)? ¿En qué medida no se trataría aquí de positividad (ser-admitido)? La universalidad del problema trascendental.
ANEXO III Tengo el placer de darle a saber que el ministerio ha tomado la decisión de nombrarlo profesor titular de la cátedra ordinaria de su universidad (Marburgo). Tomando en cuenta su remuneración actual, su asignación de base estará fijada en 6534 RM por año con un aumento normal cada dos años, para alcanzar finalmente 9650 RM. Rogándole nos haga conocer su posición acerca de este arreglo, tengo igualmente el honor de informarle que el Dr. Mahnke, Privatdozent en Greifswald, ha sido nombrado en la cátedra que usted ocupaba hasta ahora. Con la expresión de mi perfecta consideración.
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