Martin Heidegger
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ESBOZOS PARA LA HISTORIA DEL SER COMO METAFÍSICA

Martin Heidegger

Traducción de Juan Luis Vermal en Nietzsche, Destino, Barcelona, 2000, II, pp. 373-393

 

 

De la historia del ser

Platón1. La Žl®yeia -apenas esenciante y sin retroceder al inicio sino progresando hacia el mero desocultamiento- cae bajo el yugo de la Þd¡a.

2. La subyugación de la Žl®yeia se origina, vista desde la Žrx®, en un despedir del ente hacia la así incipiente presencia.

3. La subyugación de la Žl®yeia es el despuntar del aparecer y del mostrarse, de la Þd¡a; lo ¦n como fainñtaton.

4. La preeminencia de la Þd¡a lleva, con el eädow, a que el ¤stin ocupe la posición del ser que sirve de norma. El ser es en primer lugar el qué-es.

Considerar en qué medida el qué-es en cuanto el ser (Þd¡acomo öntvw ön) da más espacio al ente mismo, al ön concebido nominalmente, que al ön concebido verbalmente. La indecisión del ente y el ser en el ön y la ambigüedad de éste.

5. La preeminencia de qué-es da por resultado la preeminencia del ente mismo en cada caso en lo que es. La preeminencia del ente fija el ser como lo koinñn a partir de lo ¦n. El carácter distintivo de la metafisica queda decidido. Lo uno en cuanto unidad unificante servirá de norma para la determinación posterior del ser.

6. El qué-es en cuanto ser que sirve de norma expulsa al ser, es decir, al ser en la determinación inicial que, previa a la diferencia entre qué y que, le preserva el rasgo fundamental de la inicialidad y del abrir y presenciar, de aquello, pues, que posteriormente -aunque sólo en oposición a la preeminencia de qué-es (Þd¡a)- sale a la luz como que-es (÷tÛ ¤stin). Por lo tanto, la prÅth oésÛa determinada de este modo por Aristóteles ya no es, precisamente, lo inicialmente esenciante del ser. Como consecuencia de ello, las posteriores existentia y existencia no pueden nunca alcanzar retrospectivamente la inicial plenitud esencial del ser, ni siquiera si se las piensa en su originariedad griega.

Hay que considerar en qué medida el «que» de la existentia no alcanza ya nunca más el ¦sti (¤ñn) gŒr eänai.

7. La ambigüedad del ¤ñn y del ön, no pensada de modo gramatical. Qué quiere decir, inicialmente pensado, lo nominal (el ente mismo) y lo verbal (el ser).

Cómo la ambigüedad del ön incluye la distinción.

8. Desde el carácter de norma de qué-es surge la transformación del ser en ser-cierto.

9. La esencia del que-es (realidad efectiva), que queda en la obviedad, permite finalmente la equiparación de la certeza incondicionada con la realidad absoluta.

10. Todos los acaecimientos dentro de la historia del ser, que es metafísica, tienen su comienzo y su fundamento en que la metafisica deja y tiene que dejar sin decidir la esencia del ser, en la medida en que desde el comienzo le resulta indiferente, con la indiferencia del no-conocer, una apreciación de lo digno de ser cuestionado [eine Würdigung des Fragwürdigen] en favor de la salvación de su propia esencia.

 

Para la determinación esencial de la metafisica moderna

Nietzsche1. En la transformación esencial de la verdad como veritas en certitudo está prefigurado el ser como re-presentatividad del representarse, en lo cual se despliega la esencia de la subjetidad. El nombre más simple para esta determinación de la entidad del ente que aquí se abre camino es el de voluntad, voluntad como querer-se.

La plenitud esencial de la voluntad no puede determinarse en referencia a la voluntad como facultad anímica; antes bien, la voluntad tiene que ser llevada a la unidad esencial con el aparecer: Þd¡a, repraesentatio, volverse-manifiesto, ex-poner-se, y así alcanzar-se y sobrepujar-se, y así «tener-se» y así «ser».

2. En la consistencia esencial, así entendida, de la voluntad radica la necesidad del sistema en cuanto constitución de la subjetidad, es decir, del ser en cuanto entidad del ente.

3. El sistema sólo es sistema como sistema absoluto.

4. Por eso, las dos características de la esencia del acabamiento de la metafísica moderna son: 1) el modo en que el concepto de filosofia se determina desde el sistema absoluto; 2) la manera en que el sistema es llevado a la inesencia y negado en el acabamiento más extremo de la metafísica por parte de Nietzsche.

 

Objetividad - Trascendencia - Unidad - Ser
(Critica de la razón pura, § 16)

KantEl sistema:

Unidad-oésÛa-¦n como unidad del «estar junto» ante la conciencia y para ella.

El estar junto determina la esencia de la unidad.

Sin embargo, la unidad misma tiene que ser aún determinada e interrogada en su esencia en la pregunta por la verdad del ser.

co-agito, l¡gein, recogimiento: †En y lñgow

Junto [zusammen]: presenciando-uno al lado de otro [beisammen]

Estar: constancia

Re-presentar y hacer-estar junto.

Re-presentar como «cierto», certum, como hacer fijo.

Certeza como aseguramiento de la existencia consistente. Sistema.

¿Qué quiere decir entonces el «yo pienso» kantiano?

Lo mismo que: yo represento algo en cuanto algo,

es decir, hago que algo esté junto ante mí. Para el estar junto, y determinada en esencia por él, es necesaria la unidad.

La unidad es condición (de la síntesis y el enlace); pero su esencia está ella misma condicionada por la esencia «del estar junto» (§ 16): que esencie en general el estar junto, que ser esencie como ¦n y no nada.

Uno al lado de otro [bei-sammen] - par‹

Estado [Stand]: colocar, poner, ponere; sistere: sistencia, posición.

Estar-allí [Da-stehen]: st‹siw

Aspecto - eädow , Þd¡a

Pero todo ya en la presencia [Praesenz], oésÛa del ego cogito cogitationes.

 

Ser-objetividad (voluntad)

La palabra «Gegenstand» [objeto] quiere decir, desde el siglo xv: resistencia [Widerstand].

Para Lutero, Gegenstand significa:

 

el «estado» [Stand] opuesto: 

el estado de judío y el estado de cristiano: 

«adoptar el estado-opuesto [Gegen-stand]».

 

Desde el siglo XVIII la palabra sirve de traducción de obiectum, surgiendo la disputa de si debe decirse Gegen-wurf o Gegen-stand.

Ob-jeto [Gegen-stand] y poner-delante [Vor-stellen]: re-praesentare.

 

Para un carpintero, la madera es el objeto, es decir aquello «frente a lo cual» [Wogegen], cuando él obra como causa.

 

En referencia a la distinción óntico-ontológica entre ente y ser, lo objetual [Gegenständige] es aquello que en el objeto es coloreado, extenso, etc.; lo objetivo [Gegenständliche]: lo que constituye su estar enfrente en cuanto tal.

 

Ser como objetividad - Ser y pensar - La unidad y lo †En

¿Cómo llega la objetividad a tener el carácter de constituir la esencia del ente en cuanto tal?

Se piensa ser como objetividad y a partir de allí sólo preocupa el ente en sí, y se olvida de decir qué se entiende aquí por «ente». ¿Qué «es» ser?

Ser - incuestionado y obvio, y por lo tanto impensado e incomprendido ya en una verdad hace tiempo olvidada y sin fundamento.

Ser es entidad; entidad, como oésÛa, es presencia, y más precisamente presencia constante, con olvido de su espacio de tiempo [Zeit-Raum].

La presencia funda el par‹, el Bei-. Éste sostiene y mantiene el Bei-sammen [uno al lado de otro] y el Zu-sammen [junto]; obviamente, esto puede tomarse como unidad y como algo uno y, sin embargo, al mismo tiempo permanecer no experimentado y olvidado en cuanto a su verdadera esencia.

La consistencia [Beständigkeit] fundamenta la constancia [Ständigkeit] a una con el presenciar [Anwesen] (en sentido verbal) como estancia-enfrente [Gegen-ständigkeit, ob-jetualidad], apenas el «enfrente» se torna esencial por obra de la re-praesentatio. ¿Cuándo ocurre esto? En el alzarse del subiectum qua ego como res cogitans qua certum. Así, la unidad, en cuanto forma transformada de la oésÛa, determinada ahora desde la verdad como certeza, entra en relación con el re-presentar que, en el respecto y como respecto (representar) mira necesariamente hacia la unidad, y que es el «yo enlazo» en el modo del re-presentar. Inicialmente, en cambio, lo ¦n no es concebido ni desde el «yo pienso» ni desde la Þd¡a, sino desde el noèw (Parménides) y desde el lñgow en el sentido de Heráclito, como el reunir que desoculta y cobija.

 

Objetividad y reflexión.
Reflexión y negatividad

La pregunta por el origen esencial del «objeto» en general. Ésta es la pregunta por la verdad del ente en la metafísica moderna. (Unidad y objetividad; esencia de la uni-dad, oésÛa.)

La determinación hegeliana de la experiencia como hacer que se origine el nuevo objeto verdadero muestra la versión del concepto de objeto en sentido trascendental absoluto; por eso, éste es el lugar para una necesaria meditación acerca de la esencia del objeto en general. (El equívoco de la «teoría de los objetos».)

Objeto [Gegenstand] en el sentido de ob-jeto [Ob-jekt]; es decir, sólo allí donde el hombre se vuelve sujeto, es decir, donde el sujeto se vuelve yo y el yo ego cogito, sólo allí donde este cogitare es concebido en su esencia como «unidad originariamente sintética de la apercepción», sólo allí donde se alcanza el punto supremo para la «lógica» (en la verdad como certeza del «yo pienso»), sólo allí se desvela la esencia del objeto en su objetividad. Sólo allí se vuelve al mismo tiempo posible e inevitable concebir esta objetividad misma como «el nuevo objeto verdadero» y pensarla llevándola a lo incondicionado.

Decisivo: Kant, concretamente en esa doctrina que contiene de manera nada llamativa una observación marginal de la Crítica de la razón pura, agregada posteriormente, pero colmada de una intelección esencial y de la confrontación con Leibniz y toda la metafísica anterior tal como la ve Kant (cfr. Crítica de la razón pura, «Apéndice» a la analítica trascendental: «De la anfibología de los conceptos de la reflexión).

«Reflexión», concebida según la historia del ser, de modo conforme al ser-ahí:

 

el re-flejo [Rück-schein] en la Žl®yeia, sin que ésta misma sea experimentada y fundada y llegue a «esenciar».

 

El desamparo del re-flejo de lo que se muestra. El establecimiento del hombre en uno de sus lugares esenciales.

Reflexión - certeza, certeza - autoconciencia.

 

Reflexión y representación

Comprendida de antemano como rasgo fundamental del re-representar, de la re-praesentatio. Reflexión es retro-flexión [Rückbeugung] y, en cuanto tal, la presentación de lo presente llevada a cabo propiamente; propiamente: es decir, de manera tal que lo presente es remitido al re-presentante. El representar de lo representado que se retro-flexiona, se re-pone, es decir se-remite-a--de-antemano, representar en el cual lo representado se representa y es en cuanto tal y cual. El qué mismo en su mismidad y su estar puesto, en su constancia.

Por eso la reflexión persigue lo idéntico y por eso es el rasgo fundamental de la formación de conceptos.

«Concepto» -lo representado en cuanto tal al pensar, es decir al representar, es decir al remitir a sí, lo representado en el «yo pienso». Por lo tanto, ante todo y en general, tenemos que distinguir: 1) la reflexión implícita que ya esencia en la re-praesentatio; 2) la reflexión explícita, llevada a cabo propiamente. La reflexión llevada a cabo propiamente: 

a) Como descomposición lógica (analítica), como comparación lógica (sin referencia al objeto en cuanto tal): la hoja es verde. 

b) La comparación objetiva como conexión (nexus) de las representaciones entre sí en referencia al objeto: el sol calienta la piedra. 

c) La condición trascendental de la posibilidad de b). Si ha de juzgarse a priori sobre objetos, es decir, kantianamente: si ha de establecerse algo acerca de su objetividad, entonces el objeto es repuesto y remitido expresamente a la facultad de representar. El objeto está, en cuanto tal, en la unidad de intuición y concepto. Su unificación es la condición del poner y de la constancia del enfrente.

 

Reflexión y objeto y subjetividad

Se copertenecen. Sólo cuando la reflexión se experimenta como tal, es decir como la referencia al ente, sólo entonces el ser es determinable como objetividad.

La experiencia de la reflexión como tal referencia supone, sin embargo, que la referencia al ente en general se experimenta como repraesentatio, como re-presentar, presentificar [Ver-gegenwärtigen].

Pero esto sólo puede volverse histórico (entendido en el sentido de la historia del ser), si la Þd¡a se ha vuelto idea, es decir perceptio. A la base de esto, sin embargo, está la transformación de la verdad como adecuación en verdad como certeza, transformación en la que se mantiene la adaequatio. La certeza como autoaseguramiento (quererse a sí mismo); la iustitia como justificación de la referencia al ente y a su causa primera, y con ello de la pertenencia al ente; la iustitia en el sentido de la Reforma y del concepto nietzscheano de justicia como verdad.

Conforme a su esencia, la repraesentatio se funda en la reflexio. Por eso la esencia de la objetividad en cuanto tal sólo se vuelve manifiesta allí donde la esencia del pensar se reconoce y se lleva a cabo expresamente como «yo pienso algo», es decir, como reflexión.

 

Lo trascendental

No es lo mismo que lo «a priori», sino que es lo que determina a priori el objeto como objeto, la objetividad. Objetividad en el sentido de trascendencia, donde esta palabra quiere decir que en el objeto mismo algo va más allá de él en la medida en que lo pre-cede [vor-her-geht], lo cual tiene lugar en el representar. La trascendencia está fundada sobre la «reflexión». La reflexión, en su esencia propia, es trascendental, es decir, ejerce la trascendencia y, de este modo, la condiciona en general.

La esencial y constante reserva [Vor-behalt] de la pensabilidad, es decir, la re-presentatividad de algo como condición de todo conocer.Yo pienso algo (cfr. Crítica de la razón pura, B XXVI, prólogo).

 

Repraesentatio y reflexio

La repraesentatio se funda en la reflexio; pero ésta es la esencia del «pensar» en la medida en que a éste mismo se lo toma, en sentido trascendental, como el re-presentar en sentido propio, el traer-ante-sí de algo en cuanto algo, es decir, como intuir en sentido esencial. La lógica misma, en cuanto trascendental, está referida a este representar originario: presencia [Praesenz], presenciar [Anwesen] y oésÛa. Carece de sentido, por lo tanto, hacer valer el pensamiento en contra de la intuición.

No obstante, la preeminencia de la «intuición» también está y permanece fundada en la posición fundamental del «yo pienso».

Esta «intuición» en el sentido de Kant no puede equipararse nunca con la preeminencia de la Žl®yeia, sino sólo con la preeminencia de la Þd¡a y con la transformación de la Žl®yeia en õmoÛvsiw por la preeminencia de la Þd¡a, como germen del despliegue del representar en el sentido de la objetivación.

 

Ser - realidad efectiva - voluntad

Ser como realidad efectiva - realidad efectiva como voluntad.

 

Voluntad - como llevarse a efecto que aspira a sí según (en conformidad con) un re-presentar de sí mismo (la voluntad de voluntad).

(Todo esto esencia, impedido por sí mismo, en el despejamiento del ser.)

 

La voluntad sólo se vuelve esencial en la actualitas allí donde el ens actu está determinado por el agere como cogitare, ya que ese cogito es me cogitare, ser-auto-consciente [Selbs-bewusst-sein], en lo cual el ser-consciente, en cuanto ser-sabido, es esencialmente el remitirse-a-sí.Voluntad como rasgo esencial de la realidad.

El rasgo fundamental de voluntariedad en el re-presentar mismo en cuanto perceptio; por eso ésta, en sí misma, appetitus, co-agitare.

La voluntad se arranca hacia la verdad como certeza, y es llevada al origen por esta esencia de la verdad. La voluntad es el efectuar que se-pro-pone de acuerdo con algo re-presentado. Se arranca hacia la certeza por desconocimiento de la esencia de la verdad; este desconocimiento es el más profundo no-saber. La voluntad (como rasgo esencial y fundamental de la entidad) tiene su origen esencial en la esencial ignorancia de la esencia de la verdad como verdad del ser. Por eso, la metafísica es la verdad del ser del ente en el sentido de la realidad efectiva como voluntad. Esta ignorancia reina, sin embargo, en la forma del calcular-todo de la certeza.

La voluntad nunca ha tenido el inicio como propio; esencialmente, ya siempre lo ha abandonado por el olvido.

El olvido más profundo es el no-recordar.

 

Ser y conciencia (experimentados según la historia del ser)

La conciencia es autoconciencia, y ésta es conciencia-yo o conciencia-«nosotros».

 

Lo esencial en ello, lo re-flexivo. 

y en ello, el «yo», «nosotros», «sí mismo» 

la auto-remisión [Selbst-zu-stellung] y la auto-producción [Selbst-her-stellung]

la voluntad de aseguramiento en el apoderamiento de todo lo esencial es el «yo me quiero».

 

La «conciencia» (en cuanto voluntad de la voluntad) tiene ahora que ser ella misma experimentada en referencia a la verdad del ente (de la entidad) como acaecimiento apropiante [Er-eignis] del ser. Desasistencia [Verwahr-losung].

La conciencia es aquel acaecimiento apropiante en el que el ser desiste de la verdad, es decir, la entrega al ente y a la entidad y expropia [enteignet] a éstos de la verdad. El acaecimiento apropiante de la expropiación y expulsión del ente a la mera entidad.

 

Realidad efectiva como voluntad
(el concepto kantiano de ser)

La voluntad según Kant: obrar de acuerdo con conceptos.

Para Kant, ser quiere decir:

1. Objetividad [Gegenständlichkeit-Objektivität] - certeza como representatividad de la experiencia;

en lo cual:

 

a) certeza de la síntesis, 

b) carácter de impresión de la sensación, ambas como realidad [Realität] (cfr. «Los postulados del pensamiento empírico en general») .

 

2. Realidad efectiva de la libertad - como cosa en sí, es decir, voluntad.

3. Cfr. 1 b. Carácter de impresión de la sensación; influjo [Einwirkung] - eficacia [Wirksamkeit].

Considerar si y cómo estas determinaciones del ser son pensadas unitariamente, o bien si la realidad efectiva (cfr. «Los postulados del pensamiento empírico en general») puede quedar precisamente incuestionada desde un comienzo y cómo, a pesar de ello, es posible que la ontología exista como filosofía trascendental.

Cómo el concepto de ser del racionalismo (ens certum-objetividad) y del empirismo (impressio-realidad) coinciden en la determinación de la realidad efectiva de lo eficiente. La eficacia, sin embargo, no en sentido formal general sino en el originario de la historia del ser.

Eficacia y prestación: función.

Eficacia y presencia; carácter de dado y carácter de impresión.

La categoría kantiana de «realidad» [Realität] en su ambigüedad esencial (referida al mismo tiempo a la sensación y a la cosidad).

Eficiencia y voluntad, vis, actus.

En todas partes la falta de cuestionamiento del ser.

Del modo más claro en la determinación kantiana: ser (es) «meramente la posición».

La tesis quiere decir en primer lugar: ser (es) sólo la posición de la cópula entre sujeto y predicado.

La tesis quiere decir, además: ser (en el sentido de existencia [Dasein, Existenz]) es la posición pura de la cosa, yendo más allá de su concepto.

La tesis quiere decir, por último: ser, el « es» de la cópula, apunta en el juicio de experiencia a la posición del objeto como real efectivo (Crítica de la razón pura, 2a. ed., § 19).

En forma negativa, la tesis de Kant sobre el ser como «meramente la posición» quiere decir: ser no es ni un predicado real de un contenido de la cosa ni, en general, un predicado de alguna cosa u objeto.

La tesis de Kant sobre el ser: una tesis ontoteológica, enunciada en el contexto de la pregunta por la existencia de Dios en el sentido del summum ens qua ens realissimum.

En lo que para Kant es incuestionado está para nosotros lo digno de cuestión: la proveniencia esencial de la «posición» desde el dejar yacer delante de lo presente en su presencia.

Ponere (setzen, stellen, legen), proveniente de: thesis, re-praesentatio (re-presentar) y l¡gein (llevar al aparecer desocultando).

 

El ser

Žl®yeia (peiron, lñgow , ¦n - Žrx®

la desocultación como la disposición de salida 

fæsiw surgir (retornar-a-sí) 

oésÛa presenciar desocultamiento 

Þd¡a visibilidad (Žgayñn) cosidad originaria-causalidad [Ursachheit]

¤n¡rgeia obridad [Werkheit] aportatividad [Beistellendheit] ¤n ¡xeia t¡low

êpokeimenonon yacer delante (desde la oésÛa), ¦rgon 

(presencia-consistencia-constancia-ŽeÛ

êp‹rxein presenciar reinante desde el ya-yacer delante 

subiectum 

actualitas: el ente - lo real efectivo- 

la realidad efectiva 

creator - ens creatum 

causa prima (ens a se

certitudo - res cogitans 

vis - monas (perceptio - appetitus), exigentia essentiae 

Objetividad 

Libertad             voluntad - representatividad 

razón práctica 

Voluntad - como saber absoluto: Hegel 

Como voluntad de amor: Schelling 

Voluntad de poder - eterno retorno: Nietzsche

 

La acción y la organización - el pragmatismo

La voluntad de voluntad

La maquinación (el dis-positivo [Ge-stell])

 

El acabamiento de la metafísica

El acabamiento de la metafísica instala al ente en el abandono del ser. El abandono del ente por parte del ser es el último reflejo del ser como ocultamiento del desocupar en el que todo ente de cualquier tipo puede aparecer como tal. El abandono del ser contiene la indecisión acerca de si el ente perseverará en su preeminencia. Esto significa, en adelante, acerca de si el ente sepultará y erradicará toda posibilidad de inicio en el ser, continuando así a ocuparse del ente, pero conduciendo también a la devastación que no destruye sino que, en la instalación y la organización, ahoga lo inicial. El abandono del ser contiene la indecisión acerca de si en él, en cuanto extremo de la ocultación del ser, no se despeja ya la desocupación de esta ocultación y, de ese modo, el inicio más inicial. En el plazo de esta indecisión, en la que se despliega el acabamiento de la metafísica y el ser humano es reivindicado por el «superhombre», el hombre arrebata para sí el rango de lo propiamente real. La realidad de lo real, caracterizada desde hace tiempo como existencia, asigna al hombre esta distinción. El hombre es lo propiamente existente, y la existencia se determina desde el ser hombre, cuya esencia ha decidido el comienzo de la metafísica moderna.

En la medida en que el hombre, en el margen del plazo de indecisión en la historia del ser, vaya tentando el camino hacia un primer recuerdo que se interne en el ser, tendrá a la vez que recorrer y dejar fuera de sí el dominio del ser humano.

La distinción de la existencia en el sentido de realidad como ser sí-mismo, prefigurada desde el primer acabamiento de la metafísica en Schelling, llega, pasando por Kierkegaard, que no es ni teólogo ni metafísico y es sin embargo lo esencial de ambos, a un peculiar estrechamiento. El hecho de que, inmediatamente, la conversión de la realidad efectiva en autocerteza del ego cogito esté determinada por el cristianismo, y de que, mediatamente, el estrechamiento del concepto de existencia esté determinada por la cristianidad, no hace más que testimoniar nuevamente cómo la fe cristiana se ha apropiado de los rasgos fundamentales de la metafísica y bajo esa forma, ha llevado a ésta a dominar en Occidente.

 

Ser

En la «realidad efectiva», que se vuelve el rasgo fundamental dominante de la entidad del ente, se halla el efectuar y por lo tanto la causalitas (Žgayñn como lo posibilitante). En la «realidad efectiva» se halla el llevar a efecto, y éste esconde en sí el re-presentar y el apetecer, que esencian desde una unidad propia. El llevar a efecto así determinado es un llevar-se a efecto, en él se halla la posible pretensión de asegurar-se, la certeza como autocerteza. Donde hay realidad efectiva, allí hay voluntad; donde hay «voluntad», allí hay un quererse; donde hay un quererse, allí existen posibilidades de desarrollo esencial de la voluntad como razón, amor, poder. ¿Cuándo y cómo la esencia de voluntad se vuelve esencial para la realidad efectiva?

El hecho de que, en el acabamiento de la metafisica, la realidad efectiva entre por último en la esencia de la voluntad, donde «voluntad» no debe pensarse de modo «psicológico» sino que, al contrario, la psicología debe determinarse desde la esencia del llevarse a efecto, manifiesta la decisión con que se lleva a cabo el despliegue de la entidad desde el pro-ceso que sale [Fort-gang] del ser en dirección de ella. El proceso inicial, sin embargo, deja atrás el inicio como algo infundado y por eso puede poner todo el peso en instaurarse como pro-greso [Fort-schritt] y superación.

En la esencia de voluntad de la entidad como realidad efectiva se oculta, por esencia nunca accesible a la metafisica, la maquinación (poÛhsiw) en la que aún resuena, desde los iniciales rasgos esenciales, la ¤n¡rgeia, de donde el progreso desde el primer inicio (desde la Žl®yeia) toma su decidido comienzo, que todo lo predetermina. Pero la ¤n¡rgeia es, al mismo tiempo, la última salvaguarda de la esencia de la fæsiw, de ese modo, un pertenecer al inicio.

 

Existencia

Lo que en general en la metafísica se llama existentia, existencia [Existenz, Dasein], realidad efectiva, es

1. oésÛa del êpokeimenon kay aêtñ, es decir, del §kaston; la prÅth oésÛa; el presenciar como morada de lo que mora en cada caso [als Weile des Jeweiligen] (Aristóteles).

2. Esta prÅth oésÛa se concibe como ¤n¡rgeia del ön, como tñde ti ön, el presenciar de lo producido e instalado, la obridad. El nombre más lato para eänai como presenciar, que al mismo tiempo elucida su interpretación griega, es: êp‹rxein. En él se piensa el êpo-xeÝsyai, el ya-yacer-delante, a una con Žrx®, el inicio dominante; êp‹rxein quiere decir: dominar yaciendo ya delante, el «predominar» pensado de modo griego como: presenciar desde sí.

3. La ¤n¡rgeia se reinterpreta como actualitas del actu. El agere como facere, creare. La pura esencia de la actualitas es el actus purus como la existentia del ens a cuya essentia le corresponde la existentia: (Teología medieval.) Al actus lo caracteriza el obrar en cuanto llevar a efecto lo efectuado, no el dejar presenciar en el desocultamiento.

4. De acuerdo con la transformación de la veritas en certitudo, la actualitas se concibe como actus del ego cogito, como percipere, raepresentare.

La preeminencia del subiectum en el sentido del ego (Descartes); el existere como esse del ego sum; el repraesentare (percipere) contra el noeÝn en cuanto ÞdeÝn, y éste contra el noeÝn de Parménides. Del ser como presencia se llega al ser como representatividad en el sujeto.

5. El repraesentare como perceptio-appetitus en el sentido de vis primitiva activa es la actualitas de cada subiectum en el antiguo sentido y determina la esencia de la substancia como mónada. La diferencia correspondiente entre fenómeno y faÛnesyai.

Existentia es ahora exigentia essentiae; su principium, la perfectio; perfectio es gradus essentiae; pero essentia es nisus ad existendum.

La distinción escolástica de potentia y actus, que es a su vez una reinterpretación de la distinción aristotélica entre dænamiw y ¤n¡rgeia, queda superada (Leibniz).

6. Existencia, en cuanto actualitas, realidad efectiva, ser efectuado y ser eficiente, se convierte en objetividad de la experiencia, y de ese modo en una modalidad junto a la posibilidad y la necesidad.

7. La certeza incondicionada de la voluntad que se sabe a sí misma como realidad absoluta (espíritu, amor).

La existencia en cuanto ser se determina, a partir de la distinción «real» [reell] del ser del ente, según: fundamento de la existencia y existencia del fundamento.

Puesto que la voluntad constituye la esencia del ser, la distinción es aquella que pertenece al querer mismo: en voluntad del fundamento y voluntad del entendimiento.

Existencia: el volverse manifiesto, el llevarse-a-sí-mismo, el ser sí mismo en el devenir sí mismo frente a y en contra de el fundamento.

El devenir, en sí mismo «contradictorio» (Schelling).

8. La existencia en el sentido schellinguiano es estrechada por Kierkegaard al ente que «es» en la contradicción de temporalidad y eternidad: al hombre que quiere ser él mismo. Existir como fe, es decir, atenerse a la realidad de lo real que el hombre mismo es en cada caso.

Fe como devenir manifiesto ante Dios. Atenerse a la realidad de que Dios se ha vuelto hombre.

Fe como ser cristiano en el sentido de devenir cristiano.

9. Existencia en el sentido de Kierkegaard, sólo que sin la esencial referencia a la fe cristiana, al ser cristiano. Ser sí mismo como personalidad a partir de la comunicación con otros. Existencia en relación con la «trascendencia» (K. Jaspers).

10. Existencia - utilizada temporalmente en Ser y Tiempo como la insistencia [Inständigketi] extática en el despejamiento del ahí del ser-ahí.

Insistencia en la verdad del ser, fundada en la fundación explícita de la diferencia ontológica, es decir de la distinción entre ente y ser. (Fuera de toda metafísica y filosofia de la existencia.)

11. Cómo desaparece en la metafisica de Nietzsche la diferencia de esencia y existencia, por qué tiene que desaparecer en el final de la metafisica; cómo, sin embargo, precisamente así se alcanza el mayor alejamiento del inicio.

Pero el desaparecer sólo puede mostrarse al intentar hacer visible la diferencia: voluntad de poder como essentia; eterno retorno de lo mismo como existentia (cfr. «La metafisica de Nietzsche»).

 

Ser y el estrechamiento del concepto de existencia

1. El uso acentuado del concepto de existencia en la distinción de Schelling entre existencia del fundamento y fundamento de la existencia (ser como querer).

2. El estrechamiento de este concepto de existencia a la creencia de los cristianos por parte de Kierkegaard (existencia-cristiandad) (fe-teología).

3. La asunción del concepto de existencia kierkegaardiano en la «filosofia de la existencia» (K. Jaspers). Existencia: ser sí mismo-comunicación-metafisica.

4. Existencia como carácter del ser-ahí en Ser y Tiempo (historia del ser).

Aquí no está en juego ni el concepto de Kierkegaard ni el de la filosofia de la existencia. Antes bien, la existencia es pensada retrocediendo a lo extático del ser-ahí con la intención de interpretar el ser-ahí en su destacada referencia a la verdad del ser. Sólo desde esta pregunta resulta condicionado el empleo provisional del concepto de existencia. La pregunta sólo sirve para la preparación de una superación de la metafisica. Todo esto está fuera de la filosofia de la existencia y del existencialismo, resulta abismalmente diferente de la pasión básicamente teológica de Kierkegaard y se mantiene, por el contrario, en una confrontación esencial con la metafisica.

 

En qué sentido puede y tiene que surgir por primera vez el concepto de lo existencial en Schelling.

Lo existencial, es decir el existente visto en dirección de su existencia, es decir, en cuanto existente; más precisamente, el ente pensado desde su existir, en cuanto existente.

(Observar en esto el cambio en la terminología de Schelling: 

fundamento -existencia 

existencia - existente.)

 

Schelling y Kierkegaard

 

Existencia: un ser sí mismo - subjetividad (voluntad del entendimiento,

 

ego cogito)

volverse manifiesto 

contradicción-distinción 

«pasión»-«impulso»-«voluntad que sabe»-«devenir»

 

En Kierkegaard, en cambio:

 

1. Restringido al hombre, sólo él existe.